lunes, 22 de agosto de 2005

En Respuesta a...

"I beg your pardon
I never promisse you a rose garden"

En respuesta a la entrega del sábado anterior, y después que yo mismo revisara con la perplejidad de quien observa un determinado fenómeno por primera vez, decidí que tenía que comentar algunas cosas en virtud de la necesidad de confrontar dichos párrafos con una buena dosis de realidad.

Es un hecho que la mayoría de las cosas que muy melodramáticamente enuncia el poema anterior tienen un grueso sustrato de veracidad, sin embargo, el poema cae en un pecado que a estas alturas de mi vida no estoy dispuestoa perdonar: la autovictimización.

No tolero ver a alguien que no se atreva a vivir su vida escondiéndose en la autocompasión y la mendicidad de una lástima que nadie se merece.

Y yo sé lo que les digo...hablo por experiencia propia, yo antes era así. Hasta que en una de mis sesiones de terapia, mi Amansalocos me hizo ver en lo que estaba. La visión de ese hecho, desde la objetividad del punto de vista de alguien más, me hizo sentir tan humillado y tan mal ante mi mismo, que me juré nunca más en la vida volver a caer en esa situación.

No me malinterpreten,una cosa es que uno necesite ayuda y la busque y otra muy diferente es que busque lástima por parte de los demás.

Es cierto, la vida no es precisamente justa con respecto a "Nosotros los Maricones", pero si uno se pone a pensar no es justa con nadie!!

Es un grave error pensar que los heterosexuales son menos promiscuos que nosotros (vean las encuestas de grupos afectados por HIV/SIDA) o que los heterosexuales no están asustados de envejecer. Es cierto que en muchos casos los homosexuales tardamos más en madurar, pero le sucede igual a muchos heteros y no veo a nadie escribiendo una Oda al respecto.

El problema, como ya he escrito en blogs anteriores es el miedo...una persona temerosa, no es una persona emocionalmente sana. Pero pienses que no hay mejor día que el hoy y si bien creo que a todos nos asusta la idea de envejecer, sería peor desperdiciar los momentos que poseemos hoy por el simple hecho de tratar de ocultar lo inocultable. Ya lo dijo Ligia Escalante: "Hasta el más macho lleva una jotita por dentro". Y siempre se nota.

Así que a vivir se ha dicho, ya lo dice un proverbio que leí por algun lado:

"La vida es como un tigre.
Puedes recostarte y dejar que clave sus
garras sobre ti; o,
Puedes montarte sobre ella y dar un paseo."

Es decisión de cada quien.

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